Parte III. Inicios del Coleccionista
Muchos concluyen que, en los inicios del coleccionista están implicado momentos importantes y gratificantes de la niñez, no es fácil determinar en muchos casos cuando empezamos a coleccionar, lo que si es cierto es que coleccionar implica un momento de novato, en el que no siempre tenemos un objetivo claro sobre qué coleccionar, ni como hacerlo. El deseo de ampliar nuestras colecciones en muchos casos implica el deseo de conocer aún más sobre el tema, se puede pasar de ignorar por completo muchos temas, a ser un reconocido experto en la materia y esto va floreciendo poco a poco en la persona. Cuando se empieza a coleccionar suele ser una tarea sencilla y sin complicaciones, más sin embargo este punto de vista va haciendose mas complejo a medida que va creciendo la colección, de hecho en muchos casos resulta en frustraciones, desanimo y hasta se deja de coleccionar, considerando tambien los costos, pero que no sea el bolsillo un impedimento para dejar de coleccionar, una colección no resulta en mucho o en poco, si no en un orden y en la clasificación de ellos, todos pasamos por el momento en el que no podemos mantener economicamente esta actividad, de ser asi, no olvidemos la gran cantidad de información que nos espera y que tenemos en nuestra colección, la búsqueda de información es una característica igual de placentera y de mucho provecho, el coleccionista por más alcanzado que pueda estar, nunca deja de ser un coleccionista, tarde o temprano esta actividad se verá en la necesidad de dotarla de información y no solo, de mas objetos.
La niñez y preadolescencia es una época muy proclive al coleccionismo, algunos coleccionistas indican que empezaron a coleccionar desde niños, esta es una afición que resulta beneficiosa en muchos sentidos para el niño y el adulto, produce relajación y la satisfacción anímica de conseguir el coleccionable, también una perspectiva diferente de la belleza o lo que seria, desde mi punto de vista, "una mayor claridad en la verdadera belleza", no solo belleza fisica si no tambien, otras caracteristicas que embellecen las cosas, también facilita el orden, el deseo de cuidar los objetos y de valorarlos. Coleccionar es también un modo de aprender a gestionar la inevitable frustración de no poder lograrlo todo ya, pues hay que tener paciencia. En la infancia se es coleccionista por naturaleza, coleccionar e identificar es un instinto básico en la niñez, algo enraizado en todos nosotros, y que puede resultar en muchas habilidades en la vida adulta. El coleccionismo fomenta habilidades sociales, también la disciplina y ayuda a los niños a comprender mejor la economía y fomentar el ahorro, sin embargo, se debe vigilar de cerca para que esta afición no repercuta en el desarrollo de un niño que puede sacrificar algo verdaderamente importante, por obtener un objeto que no tiene. También si el niño es tímido o introvertido, coleccionar objetos le permitirá fomentar las relaciones gracias al intercambio y contacto con otros chicos, esta es una práctica divertida, segura y educativa tanto para un adulto como para un niño, claro, si aprendemos a conjugarla con la importancia del autocontrol.
@colection_cars
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